Si las empresas europeas se retiraran, los operadores estadunidenses serían los más propensos a hacerse cargo de las concesiones, un resultado que sería peor para Pekín
China exigió a las dos mayores compañías navieras de Europa que cesaran sus operaciones en los puertos del Canal de Panamá, apenas unas semanas después de que estas tomaran control de las operaciones de Panama Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison, con sede en Hong Kong, que había sido expulsado de las terminales, informo el diario Financial Times.
En una reunión con el organismo de planificación estatal chino el mes pasado, se ordenó al grupo naviero danés Maersk y a la empresa suiza Mediterranean Shipping Company que se retiraran inmediatamente de los puertos de Balboa y Cristóbal, según afirmaron dos personas familiarizadas con las conversaciones.
También se les pidió que no “participaran en actividades ilegales que perjudicaran los intereses de las empresas chinas, y que respetaran la ética comercial y las normas internacionales”, afirmó una tercera persona.
Las advertencias ponen de relieve la creciente disposición de Pekín a utilizar su influencia económica sobre las empresas extranjeras en áreas que considera críticas para la seguridad de la cadena de suministro de China.

La medida también señala una escalada en la disputa sobre las concesiones portuarias de Panamá.
Financial Times informa que Estados Unidos ha estado tratando de aumentar su influencia sobre el Canal, mientras que Pekín está decidido a defender las inversiones de las empresas chinas en esa vía navegable estratégica.
CK Hutchison, fundada por Li Ka-shing, el hombre más rico de Hong Kong, negoció en marzo del año pasado un acuerdo por valor de $23,000 millones con un consorcio liderado por BlackRock y MSC para vender sus operaciones portuarias fuera de China, incluidas las de Panamá.
El acuerdo molestó de inmediato a Pekín, que señaló que sometería la transacción a revisiones normativas y presionó para que el grupo naviero estatal Cosco se uniera al consorcio.
Las tensiones se intensificaron en enero, cuando la Corte Suprema de Justicia dictaminó que la concesión de CK Hutchison para gestionar los dos puertos era inconstitucional y las autoridades posteriormente despojaron a la empresa de sus derechos, dice el diario britanico.
Panamá concedió a MSC y Maersk derechos de explotación temporales. Desde entonces, CK Hutchison ha llevado a Maersk a arbitraje y ha presentado una demanda por daños y perjuicios de $2,000 millones contra Panamá.

A principios del mes pasado, funcionarios de la poderosa Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China reaccionaron convocando a las dos empresas europeas y exigiéndoles que se retiraran de los puertos, según afirmaron las dos personas familiarizadas con la reunión.
Las exigencias de la NDRC se comunicaron el mismo día en que el Ministerio de Transporte de China advirtió a las dos empresas de la necesidad de mantener las cadenas de suministro ante las perturbaciones provocadas por la guerra en Irán.
Maersk y MSC han argumentado que sus concesiones temporales son necesarias para mantener el flujo comercial a través del Canal de Panamá, según indicaron esas fuentes, que añadieron que los altos ejecutivos de ambos grupos estaban llevando a cabo gestiones al respecto.
El director ejecutivo de Maersk, Vincent Clerc, asistió a una reunión con funcionarios de la NDRC en Pekín el 20 de marzo, mientras que el presidente de MSC, Diego Aponte, se ha estado comunicando con el organismo regulador mediante correspondencia escrita, según indicaron.
Una persona familiarizada con las negociaciones señaló que, si las empresas europeas se retiraran, los operadores estadounidenses serían los más propensos a hacerse cargo de las concesiones, un resultado que sería peor para Pekín.
